sábado, 7 de julio de 2012




Y salí a marchar con Ivanna en brazos; cada paso era un intento de reconstruir la democracia, de construirle a mi hija un mejor lugar para vivir, uno donde pueda decir lo que piensa y hacer lo que desee, ella coreaba en glosolalias muchas de las frases que nosotros cantábamos. Los brazos me dolían pero me dolió más el corazón cuando vi los cientos de personas que caminábamos juntos reclamando lo que nos corresponde.

jueves, 5 de julio de 2012

Ivanna y yo recibiendo el PECDA, 2012, en Creadores con trayectoria.



Y yo estaba ahí.

Soy una mujer de utopías, karma y rencores.

Quizá algún día pueda aliviar estas enfermedades.

No sé si el día en que las calles estén tomadas por la violencia, tal como estuvieron en el otoño del 2008 en Tijuana, podré ser comprensiva con todos aquellos que votaron por un partido dinosaurio. Quizá es lo que no soporto: que México esté lleno de idiotas sin memoria.

No sé si se lo podré dejar al karma, el karma lo sufriremos todos.

El karma lo dejo para el papá de mi hija, algún día le cobrará la factura sin necesidad de que yo haga nada, tal y como ya se lo cobró al exnovio que vive con una mujer que ocupa una y otra cama.

La utopía me la quedo yo, esa es mía, la dejo escondida en esa parte buena que todavía me queda, esa parte de ojos grandes y expresivos que ahora duerme plácidamente a mi lado.
No se ha terminado.

miércoles, 4 de julio de 2012

Y hoy, tú y yo quisimos revivir a Schopenhauer y jugar el juego de tener siempre la razón.

domingo, 1 de julio de 2012

Y sí. Salí a votar con mi hija en brazos. Las dos entramos a la urna, ella tomó el plumón y yo empujé su manita. Ambas votamos por AMLO. Espero que mi decisión sea la correcta, lo hice porque espero un cambio verdadero, más posibilidades para mi hija, una vida sin miedos y siempre con comida en la mesa. Sí, por eso votamos. No me averguenza decir que sentí un nudo en la garganta cuando me dí cuenta que con mi voto, decidí el futuro de Ivanna.