viernes, 31 de diciembre de 2010

2010

Y entonces miras hacia los 365 días que están a punto de culminar en unas cuantas horas, cierras los ojos, sientes que la melancolía te invade, los momentos, las risas, los besos, los abrazos, lo patético de las lágrimas cuando sentías que tirabas la toalla, todo llega de golpe y te sofoca. Los 365 días no sólo esconden lo del año, encierran 11, 315 días que has vivido, que has soñado con una cosa o con la otra.

Es el año en que m
ás has viajado y también uno de los más difíciles, fueron meses de subir y bajar de aviones, de camiones, preparar maletas, deshacerlas, comprar boletos, gestionar hospedaje, tomarte fotos en Puebla, Los Mochis, Colima, Culiacán, Querétaro, DF, Guadalajara, Morelia y dar funciones de teatro y presentar libros aquí y allá.

Apenas respiras cuando notas que produjiste seis obras este 2010, sin contar las ya montadas, el final de la licenciatura, la graduación, la silla, las clases, la escritura, los talleres, las temporadas, los Encuentros, los festivales, las publicaciones, el cambio de cuerpo; te preguntas en qué momento te diste un tiempo para reírte con los amigos, las cenas, besar, mirar, abrazar, dormir y embarazarte D y, además, ¡haberlo disfrutado como nunca!

Agradeces las bondades del Proyecto de las morras que, por cierto, está a punto de terminar, en unos cuantos días entrará la imprenta, y en cada palabra impresa queda el trabajo de los últimos casi tres años de Miriam, Lore, tú, Abril, Kara y el acompañamiento de Magui, los textos de las morras se publicarán en un libro bilingüe y no ven la hora de que salga, las semanas pasadas han sido de edición, corrección de estilo, traducción, selección de imágenes para cada uno de los capítulos.

Piensas en el 2011 y sabes que sólo tienes una prioridad: Ivanna, ella es tu máximo proyecto para el 2011; sabes que nada será igual, que tendrás que dividirte todavía más, trabajar más y dormir menos, pero lo esperas con los brazos extendidos.

Fue un 2010 de locura, de caminar, de correr, de consolidar, de crear.

¡Venga ese 2011, que seguramente será igual o mejor!

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Y los miras, te sientas a su lado mientras ellos se sirven vino en una copa, y tú, jugo de toronja. Ya habías olvidado lo que te fascina hablar con ellos, reírte, escucharlos; te gustaría tomar una foto para guardar el momento pero no encuentras el pretexto. No sabes cómo fue que dejaste de frecuentarlos, de comer pesto y pan horneado.

Pero regresas a ellos y recibes los apapachos que necesitabas. Te abrazan, te preguntan por la bebé, te animan, te besan. Afuera hace frío pero no importa, estás en casa y brazos amables.

Es diciembre y llueve.

Ya s
ólo quedan tres meses.

martes, 28 de diciembre de 2010

Me va a costar acostumbrarme a este nuevo blog. Debo confesar que los cambios que le apliqué no me tienen contenta.

lunes, 27 de diciembre de 2010

Sugerencia: soportar, aceptar, luchar, buscar.

sábado, 25 de diciembre de 2010

Y entonces... esta noche fue, sólo la última de las últimas veces.

Otro 24.

jueves, 23 de diciembre de 2010

Dear Santa:

Esta navidad sólo deseo... tranquilidad, tranquilidad, tranquilidad, tranquilidad y, si se puede, el libro de Dublinesca de Vila-Matas, La forma del agua del italiano Andrea Camilleri, La novela murió o El seminarista de Rubem Fonseca, además de mis pijamas anuales, calentones y los abrazos D siempre.

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Llegamos a la hora de la comida. La pizza que llevábamos ya estaba tibia pero nos esperaba una cazuela con chicharrón rojo, frijoles, plátanos fritos, donas adornadas con coco y chocolate, jugo y café. Comenzamos a trabajar conforme comíamos.

El texto de los pies… un taquito de chicharrón… escanea estas manos… ¿todavía hay pizza?... transcribí textos que no estaban seleccionados… voy a servirme jugo… ya está todo escaneado… quiero café… ¿Cómo se va a llamar la niña?... Que tenga nombre griego… ya están los plátanos fritos… las morras se la rifaron... éste es muy buen texto… voy al baño… sólo falta copiarlos por orden… ya comenzó a llover… quiero una dona… ¿cuántas hojas blancas tenemos?... … ya voy a imprimir… esa dona era mía… en estas 117 hojas está resumido nuestro trabajo de dos años.

El proyecto de las morras comenzó como un taller, como un compartir un encierro físico y emocional con la otra, una manera de extendernos a través de la literatura, a través de nosotras… ahora está aquí, en este domingo de morras, en un domingo intenso donde las tres trabajamos mucho y al unísono y que, sin embargo, fue como un pick nick.

Fue un domingo de mucho trabajo, pero estar en casa de Lore, Louie y Ninis, es sinónimo de consentir.

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Quedarme en casa durante todo un día nunca ha sido lo mío, y ha sido así desde que era pequeña. Cuando sucede, deambulo por la casa, cuento los azulejos del piso, miro por la ventana haga sol o este lloviendo (aunque hacer eso sí me gusta).

No es lo mío, hoy hasta cociné un platillo al horno.

Disfruto la amplitud de mis paredes blancas y estructuras rojas, los libros en los estantes, la soledad infinita, pero estar en casa todo el día… no es lo mío.

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Dentro de mi piel se esconde una remolino D 23 semanas.