
Y entonces me doy cuenta que mi vida está allá, en otra parte, en un aquí, nunca en un ahora, que está en aquellos surcos que se forman en la tierra, en unos pies que no descansan, en unos ojos que no duermen, en una boca que nada se guarda.
domingo, 30 de noviembre de 2008

miércoles, 26 de noviembre de 2008
Otro de tregua
Hoy amanecí con la memoria embarrada en las manos. No quise tocar nada, tuve que utilizar brazos y codos para vestirme, no pude ni siquiera mirarlas de reojo, sabía que la memoria estaba ahí, y que dificilmente se iría. De súbito aparecieron esos días fantasma.
Son diez años, me dije, antes de salir de casa y tomar el taxi.
Al llegar al centro, me paré en un puesto de bufandas, mis manos automáticamente se escondieron. Preferí no hacerles caso, no mirarlas. Pobres, ahora descansan bajo un par de guantes.
Ni modo, son diez años.
sábado, 22 de noviembre de 2008
martes, 18 de noviembre de 2008
martes, 11 de noviembre de 2008
El inicio?
En cuanto bajó del avión, su cuerpo sufrió espasmos, y arrojó por la boca lo que había comido en los últimos dos días. El gusano todavía no se separaba por completo de la puerta. Pensó en regresar al avión o comprar un boleto de regreso.
Se había prometido nunca caminar sobre esa tierra negra, pero la ciudad representaba para ella, una prueba de resistencia. Sabía que la piel de sus adentros se quedaría pegada en cada uno de los puestos de las plazas de colores; no podría, como él, dormir en habitaciones que tuvieran mosquitero cubriendo la cama. No eran unas vacaciones pagadas. Aceptaría fundirse con el barro y no mirar atrás.
Una a una, sus siete maletas viajaron por el carrusel, pero ella no se atrevía a tocarlas, sus ojos las veían pasar, como quien se sienta en una piedra y ve pasar su vida.
-Tú debes ser Camila-, una mano dura sobre su hombro izquierdo, le impidió moverse.
lunes, 10 de noviembre de 2008

Domingo 07 de diciembre
Salón José Luis Martínez, planta alta, Expo Guadalajara
16:00 a 16:50.
Presentaciones de libros
viernes, 7 de noviembre de 2008
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Dormí con el canto que produce el viento cuando choca con los alambres, y con un ronquido, -que no es mío- ese ronquido que desde hace meses escucho por toda la casa. He buscado por todas partes su origen, busco a ése que ronca, a ése que duerme, pero el sonido se me escapa de oídos y manos en cuanto cruzo una puerta. Entro a la recámara y él vuela hacia el estudio, entro al estudio y se instala en la sala.
Paranoia.
Una disculpa, es noviembre y hace frío. Difícil es no perder la cordura.
miércoles, 5 de noviembre de 2008

La nueva cara de la Casa Blanca.
"Cuando repique la libertad y la dejemos repicar en cada aldea y en cada caserío, en cada estado y en cada ciudad, podremos acelerar la llegada del día cuando todos los negros y blancos, judíos y cristianos, protestantes y católicos, puedan unir sus manos y cantar las palabras del viejo espiritual negro: "¡Libres al fin! ¡Libres al fin! Gracias ¡somos libres al fin!"
Martin Luther King
A Obama le queda un país desbastado, en guerra y en crisis económica, ojalá y logre hacer algo.
!Duro golpe al racismo ja ja yeaaaaaaaaaaaaaaaaa!!!!!!!!! Se siente bonito, algo en el estomago, será esperanza?
martes, 4 de noviembre de 2008
Caminó con su vestido blanco hasta la orilla del puente. La brisa salina le penetraba la piel, sus ojos cruzaron la mirada del otro, preguntó que si estaba bien: no obtuvo respuesta. Sus pies en la orilla brillaban con las uñas rojas, ¿y el zapato? Sólo uno. Los rizos habían desaparecido, ya no peleaban con el viento, no sobre su espalda. Negro. Duela. Regreso. La cinta azul resbaló por su vestido: mala señal. Uñas rojas: espejo envinado de su piel; el líquido casi púrpura la trepó desde los tobillos hasta la boca, náuseas: no era él. Abrazo. Cuadros cubistas y mesas redondas sin mantel se burlaban y reían desprendidos de paredes y pisos. Su piel perdía el color carne, se envinaba. Corría. Malversada intentaba subir las escaleras, los pies se detenían. Silencio. No era él. Murmullo marítimo. El puente lejos. Caras conocidas volaban pendidas de alas. Oscilación perenne. A lo lejos él. Una cara. Abrazo. Otro. Su vestido escarlata cubría a las uñas ya blancas. ¿Las manos? Sólo un dedo que anulaba todo sentido. No era él. En la arena descansaba un corazón perforado, desnudo y sin memoria. A su lado: las balas.
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Mi unicornio azul
Algo de nosotros se queda en los objetos y en los días…
Abril Castro
Así de fácil se deshace uno de las cosas, mi cenicero favorito se deshizo de mí, lo hizo hoy por la mañana. Resbaló de mis manos en un acto inconsciente. Seguramente ya estaba cansado de escuchar mi silencio o de oír el canto de mi pensamiento. O tal vez de mi boca-ceniza. Su consistencia quedó fragmentada en el piso de mi cocina. Tal vez estaba deprimido por las noticias que llegaba a contarle: hoy, tres muertos, hoy, cinco, Tijuana en el ENCIERRO. Se fue, con su color terracota y todo. No me dio tiempo de despedirme, se fue, así nomás, sin decirme nada. No le importaron los años, ni el viaje que emprendió Querétaro-Guanajuato-Tijuana conmigo. Prefirió descansar en el bote de la basura hecho pedazos y con mi nombre hecho humo.
También los objetos tienen libre albedrío.
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Noviembre me quema los sentidos. El sol hace su tarea.